El estudio que consideró a 163 profesionales de 16 países, divulgado en la revista científica Biological Conservation, propone un modelo para abordar las barreras laborales, de cuidado y seguridad en el ámbito científico y medioambiental, estructurándose a partir de las vivencias directas de las participantes. La investigación fue liderada por la Dra. Marcela Márquez, investigadora del Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral de Chile.

La publicación expone las realidades de mujeres que trabajan en la gestión de recursos naturales, la coproducción de conocimiento y la formulación de políticas públicas, y da a conocer cuatro categorías de barreras principales que les impiden avanzar en igualdad de condiciones.

 

Se trata de una investigación que aborda los desafíos y las oportunidades que enfrentan las mujeres dedicadas a la conservación del medio ambiente en América Latina. A través de talleres regionales, se identificaron obstáculos críticos como la violencia, las desigualdades en las cargas de cuidado, la falta de políticas institucionales equitativas y de oportunidades de perfeccionamiento. La investigación culmina con una figura que muestra un modelo conceptual que organiza estas barreras en dominios específicos, desde la gestión de recursos hasta la toma de decisiones políticas.

 

Las cuatro barreras principales

El trabajo identificó cuatro categorías de desafíos que impactan de manera desproporcionada a las mujeres en este sector.

 

Marcela Márquez, autora principal de la publicación, indicó que “estas barreras que impiden un normal desarrollo de las actividades de las mujeres en conservación surgen a través de cinco encuentros donde participaron más de 160 científicas de 16 países diferentes”.

 

La primera barrera es el contexto social, institucional y cultural, que incluye la falta de políticas de equidad, como el fuero maternal, y la marginación en la toma de decisiones. La segunda, es la formación y desarrollo de capacidades, evidenciando la necesidad de garantizar el derecho a la educación continua y el trabajo colaborativo.

 

El tercer desafío apunta directamente a la producción, reproducción y el cuidado de dependientes.

Esto abarca la dificultad de conciliar la vida personal y laboral, la carga del trabajo no remunerado y los obstáculos invisibles para ascender en las organizaciones. En tanto, el cuarto punto, de especial sensibilidad e impacto, aborda la violencia, la seguridad y el reconocimiento profesional, ya que el estudio documenta que las mujeres pueden enfrentar violencia institucional, psicológica, física y sexual, incluyendo el riesgo de femicidio en sus áreas de acción.

 

Una red de acción y agenda viva

Como resultado de estos encuentros, las investigadoras conformaron la Red de Mujeres en Conservación de Latinoamérica y el Caribe (RedMeC), que actualmente cuenta con más de 1.060 miembros registradas, promoviendo el intercambio de información y apoyo profesional.

 

Además, el grupo consolidó una agenda de acción continua que propone estrategias concretas para influir estructuralmente en las políticas públicas y las organizaciones.

 

El proceso investigativo fue coliderado por Marcela Márquez-García, del Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral de Chile, y Cristina Nuñez-Godoy, de CONICET en Argentina.

El artículo puede ser descargado en este enlace: Marquez-Garcia et al. 2024_Women in Conservation in LACA.

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